¿Qué es?

El pie diabético es una patología que se presenta en personas con diabetes en forma de heridas infectadas, pérdida de sensibilidad y la frecuente aparición de úlceras. Se estima que en 2025 el total de afectados ascenderá a los 300 millones en todo el mundo. Un calzado adecuado podría prevenir esta patología y contrarrestar sus efectos.

El exceso de glucosa y la mala regulación de ésta es la principal característica que presenta un enfermo de diabetes. Esto provoca que los procesos infecciosos se extiendan más rápidamente y que se ralentice la circulación. De este modo, el principal riesgo que corren las personas diabéticas es sufrir úlceras en sus pies. Las úlceras responden normalmente a la “teoría del estrés físico”. La acción repetida de tensiones mecánicas (también conocidas como cizallamiento) afecta a las células de la dermis y acaba por matarlas. Así, estas se acumulan en forma de durezas en la superficie del pie creando las molestas callosidades, callos o durezas. En este caso crece la posibilidad de infección e incluso, de tratarse de una herida potencialmente grave, de amputación. Se estima que el 75 % de las amputaciones vienen precedidas por una ulceración.

Además, los enfermos de diabetes suelen ejercer una presión plantar mayor que el resto al caminar como resultado de diversos factores. Entre ellos, cabe destacar la presencia de deformaciones, que agrava también el desarrollo de las ulceraciones; la amplitud articular reducida, principalmente en el caso del tobillo; o la atrofia del tejido adiposo subcutáneo plantar. Todos estos factores derivan a su vez en una falta de sensibilidad al caminar.

Síntomas

Los síntomas del pie diabético son a grandes rasgos la disminución de la sensibilidad y la alteración de la circulación sanguínea. De esta falta de sensibilidad y la falta de circulación se pueden producir heridas que se pueden complicar y derivan en una amputación.
Inicialmente partimos de un paciente con diabetes que tiene los pies sanos. Un mal control de la diabetes con el tiempo produce cambios estructurales en los nervios y sistema circulatorio que llevan al paciente a que sus sensibilidad y la circulación se vea disminuida. A su vez, sobre este paciente puede que actúen una serie de factores extrínsecos como el calzado o un traumatismo que provoca una herida. Esta herida se verá agravada por la falta de sensibilidad y la falta de circulación que pueden desencadenar en una úlcera o que incluso con un mal control de la misma lleve a la amputación.

Las zonas del pie que se pueden ver afectadas son las que mayor prominencia o mayores presiones soportan como el dorso de los dedos, talón o zona plantar del antepié.

Tratamiento

En el Instituto Valenciano del Pie disponemos de un protocolo para el diagnóstico, tratamiento y prevención del pie diabético.

La prevención de complicación en el pie diabético se basa en educación del paciente y medidas de higiene con revisiones periódicas por parte del podólogo. Es para ellos que los podólogos establecen el nivel de riesgo que tiene el paciente para poder llevar un control correcto.

En el caso del tratamiento de las úlceras es esencial detectar los factores predisponentes del paciente así como una revisión del estado nutricional y del control de la enfermedad. En el caso de que la causa de la herida sea una sobrecarga o sobrepresión de la zona el tratamietno irá enfocado en aliviar la presión de la zona y aplicar la medicación correspondiente según el estadio de la herida para la cicatrización completa. Para este alivio de la presión disponemos e materiales y de ayudas de calzado.

En el caso de que la causa de la herida sea una deficiencia de la circulación, se derivará al paciente al cirujano para que estudie el caso y valore la posibilidad de realizar una cirugía que mofique la circulación para que se pueda cicatrizar la herida.

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